Estoy de regreso en el Campo Base tras pasar dos días y dos noches en el Campo II. Parece que las cosas se han enderezado un poco y vuelvo a ser optimista. Me han asignado un nuevo porteador de altura, más joven, fuerte y aparentemente mejor preparado que el que hasta ahora me acompañó (buena persona, sin duda, pero demasiado lento e inexperto para trabajar en la parte superior de la montaña).

Broad Peak visto desde el K2 (foto del año pasado)

Broad Peak visto desde el K2 (foto del año pasado)

He subido por encima del Campo II para inspeccionar parte de la vía que lleva al Campo III. Los dos únicos grupos que seguimos en la montaña vamos a tratar de colaborar para situarnos cuanto antes en Campo III. Con un poco de suerte y ayuda climatológica quizá los primeros días de la semana entrante estemos listos para un intento de cumbre.

Necesitamos que el tiempo se estabilice pues hay fuertes vientos en altura y personalmente tengo que recuperarme de una persistente tos que me ha acompañado estos días y que achaco a esta primera estancia prolongada por encima de los 6000 metros. Confío en que uno o dos días en el Campo base basten para superar este pequeño problema pulmonar ya que por lo demás estoy físicamente bien.

Dos escaladores eslovenos, dos auténticas fieras tanto física como técnicamente, hicieron cumbre ayer en el Broad realizando una subida fulminante como parte de su preparación para enfrentarse al brutal Gasherbrum IV (una montaña que no llega por poco a los 8000 metros pero que quizá sea la más difícil y peligrosa del mundo). Su experiencia puede sernos útil así como su huella abierta y el equipamiento de cuerdas fijas que hayan podido dejar en la zona alta del Broad.

Tras unos días de pesimismo ahora vuelvo a ver posibilidades reales de cumbre. Se acercan jornadas decisivas que hay que afrontar sin prisas pero sin errores, confiando en que la montaña nos ofrezca una ventana de buen tiempo y colarnos por ella. A ver si es posible.