Acabo de llegar a Zermatt, en el corazón de los Alpes, al sur de Suiza. Me acompañan Isa, Armando y Juan, con los que pretendo pisar por tercera vez la cumbre del Cervino.

Si Zermatt presume de ser una de las ciudades más bonitas del mundo (y exclusivas, y caras…) el Cervino (o Matterhorn) lo hace de ser la montaña hermosa por excelencia. Su agresiva forma de pirámide y el hecho de estar relativamente aislada de otras montañas prominentes la convierten en una leyenda de la escalada y en objeto de deseo para todos los alpinistas del mundo.

Estaremos aquí una semana y no me cabe duda de que la aprovecharemos a tope.