Ayer hicimos una marcha de entrenamiento y aclimatación ganando altura en dirección sur desde Zermatt y dejando el Cervino a nuestra derecha.

Suficiente para ir haciendo piernas y comprender que no vamos a tener suerte con el tiempo. Nos encontramos niebla y viento y lo peor es que los pronósticos anuncian tormenta y nieve.

En estas condiciones los refugios permanecen todos cerrados y la montaña es inaccesible.

Aún así hoy nos fuimos hasta su arista noreste para, al menos, robarle algunas sensaciones y sentir la grandeza de esta montaña mágica.

Al final nos dimos una paliza guapa y acabamos llegando a las inmediaciones del refugio Solvay, a unos 3800 metros de altura, antes de que el mal tiempo nos obligara a regresar a Zermatt.

A partir de ahora iremos rehaciendo planes de día en día según las opciones que el tiempo nos vaya dando.

En principio mañana será día de descanso y turismo. Y a ver el martes qué se puede hacer…