Ya estamos en Polour, puerta de entrada al Damavand, a más de 2000 metros de altura.

Ha estado lloviendo y granizando y la montaña se ve formidable, con mucha nieve y con todo el aspecto de querer compensarnos en la bajada sobre esquís el extra de dificultad que nos va a exigir en la subida.

El plan inmediato es subir a dormir al refugio, a 4200 metros de altura, dejándonos otros 1400 metros de desnivel hasta la cumbre.

No es, por las noticias que tenemos, el refugio más cómodo del mundo, pero habrá que intentar descansar lo mejor posible y rematar la fase de aclimatación que nos permita hacer un intento de cumbre con garantías.

Si todo va bien mañana o pasado podríamos pisar los 5600 metros de altura de la cumbre del Damavand.

La moral está a tope y confiamos en nuestras fuerzas, experiencia y preparación. No obstante habrá que ir valorando en cada momento las condiciones que ofrece la montaña y decidiendo sobre la marcha los pasos a dar.

Vamos a por ella.