El Damavand nos está poniendo a prueba con vientos fuertes, lluvia, nieve, granizo… y sobre todo con un frío espantoso. Pero seguimos dando la batalla y con toda nuestra intención puesta en su cumbre.

Las chicas Una a Una se están portando como campeonas (ni más ni menos que lo que son).

Estamos a 4500 metros de altura en un refugio que nos permite aclimatar pero apenas descansar ya que es una verdadera nevera.

Dado el intenso frío es casi seguro que de llegar a la cumbre no nos quedemos demasiado rato a disfrutar de ella.

Seguimos tomando decisiones casi sobre la marcha ya que la ventisca va y viene alternando horas más o menos tranquilas con otras nefastas sin casi visibilidad ni opciones de avanzar.

Esta próxima madrugada tenemos la intención de calzarnos los crampones y arrancar hacia la cima del Damavand. Veremos si hay un poco de suerte y la alcanzamos.

Se acercan los momentos decisivos.