Cansadas de tantos esfuerzos, viajes y emociones, y muy contentas. Así nos sentimos al ir despidiéndonos de Irán y empezar a pensar en la vuelta a casa.

En lo deportivo recordaremos siempre aquella sensación de haber estado toda una semana cambiando cromos con la montaña, el magnífico Damavand: días de ventisca sin nada de visibilidad a cambio de las formidables vistas del día de cumbre, un ataque a cumbre perfecto a cambio de una nieve ingrata y dura para la bajada sobre esquís, un frío pavoroso e inesperado a cambio de un providencial encuentro con unos chicos españoles que nos prestaron sus escarpines para proteger los pies en la subida a la cima…

 

En lo humano he de decir que estoy tremendamente orgullosa de Mariví y Mariajo, mis chicas Una a Una que no se cansan de dar ejemplo y de reivindicar el papel de la mujer en el deporte. Y muy feliz de haber compartido esta experiencia con la encantadora Parvaneh a la que desde ahora llevaremos en nuestro corazón.

Agradezco muchísimo la compañía y el gran trabajo de Toño y Edu, magníficos y fiables compañeros de aventura.

Y aprovecho para dar las gracias a todas y todos los que habéis seguido esta expedición y que tantos ánimos nos habéis enviado a través de las redes.

Toda aventura tiene su final, que no es más que el punto de inicio de la siguiente. Cuento con vosotros y vosotras también para ella.

Nos vemos en Asturias.