Vamos a por la montaña. Tras darle muchas vueltas hemos decidido ponernos en marcha y tratar de aprovechar esta primera ventana de buen tiempo que se abre mañana. De rectificar o de esperar siempre estaremos a tiempo. El inconveniente será que somos los primeros en partir y nos tocará abrir huella y dar en vez de recibir información sobre la vía. A partir de hoy dormiremos y viviremos en los campos de altura. Y con o sin cumbre no podré volver a comunicaros noticias hasta que volvamos al Base a principios o mediados de la próxima semana.

Nuestro teatro de operaciones es la vía conocida como Espolón de los Abruzzos, en honor a los italianos que abrieron esta ruta en el flanco SurEste del K2.

El Espolón comienza en el Campo Base Avanzado, situado sobre el glaciar Baltoro a unos 5400 metros de altitud. A 6100 metros se emplaza el Campo 1 y a 6700 metros, superada la “Chimenea House”, está el Campo 2, donde esperamos hacer noche mañana. A 7400 metros se localiza el Campo 3, como los anteriores muy angosto y vertical, al que se llega tras una escalada comprometida en la “Pirámide Negra” y donde pensamos hacer noche el sábado. Y por fin, a 8000 metros de altura está el Campo 4 situado sobre “El Hombro”. Éste será el punto clave; aquí es donde hay que estar cuando el K2 tenga a bien ofrecer una oportunidad que permita un ataque a cumbre. La idea es dormir allí la noche del domingo.

El K2 paso a paso

El K2 paso a paso

A partir del Campo 4 todo es desafía técnico y agonía física en la “Pirámide Cimera”. “El Cuello de Botella”, un paso estrecho y obligado de pendiente extrema, suele dictar sentencia. Hay que transitarlo en fila india y el problema se presenta cuando hay que esperar mucho tiempo, casi inmóviles, congelados y en hipoxia severa, a que los que marchan por delante con exasperante lentitud despejen el paso.

Más arriba, a 8500 metros, pasada la “Travesía del Serac”, el terreno se allana y la cumbre se hace visible. Para entonces el sol tendría que estar ya sobre el horizonte y poco después debería haber en la memoria de la cámara una foto que diga: “Mírame, para esto entrené, luché, sufrí… nací. Estoy en la cumbre del K2”.

E inmediatamente comenzarán las horas más importantes de toda la expedición: el momento de salir por pies de aquel lugar inhumano y ponerse cuanto antes a salvo por debajo de los 7500 metros. En uno o tal vez dos días deberíamos estar de vuelta en el Campo Base.

Hasta aquí la teoría. Vamos a por la práctica.