¡Diablo de montaña! El K2 nos ha estampado su primer bofetón. Nos pusimos en marcha a primerísima hora de la mañana y al llegar poco después al Campo Base Avanzado vimos que una gran avalancha lo había sepultado. Allí no hay gente, sólo material, pero no podemos permitirnos perder todo lo que teníamos almacenado en él.

Así que nos pusimos a excavar en la nieve con manos, piolets y… una sartén, con la esperanza de recuperar los equipos. Y así se nos fue la mañana, con la incertidumbre además de no saber si los campos 1 y 2 donde también tenemos cosas (comida y ropa) se habrían librado del desastre o estarían también arrasados.

Contemplando una réplica del alud que nos sepultó el C.B.A. Soy la de chaqueta azul.

Contemplando una réplica del alud que nos sepultó el C.B.A. Soy la de chaqueta azul.

A mediodía decidimos regresar al Campo Base sin haber encontrado nada. Todos estamos sanos y salvos aunque muy contrariados (prefiero no pronunciar aún la palabra desmoralizados). A última hora llegaron noticias de que los campos 1 y 2 están dañados así como las cuerdas que teníamos instaladas en la vía. La avalancha parece ser que bajó desde los 7000 metros de altura y arrolló cuanto encontró en su camino.

La buena noticia es que el propio alud ha quitado mucha nieve de la montaña. La mala es que han podido quedar expuestas abundantes placas de hielo que se forman por compresión bajo el manto de nieve.

Mañana volveremos al C.B. Avanzado; trataremos de conseguir refuerzos e intentaremos seguir excavando hasta recuperar el material. ¿Qué pasará? ¿Qué haremos después? ¿En qué situación nos deja este percance? Nadie puede saberlo.