Ayer tocados; hoy hundidos. Ha caído un gigantesco serac desde la parte alta de la montaña y ha arrasado todos los campos, cuerdas y tiendas que ha encontrado. Afortunadamente no había nadie en el K2 pues de ser así la tragedia estaba asegurada (si una avalancha es como una ola de nieve, la caída de un serac es como un tsunami).

Decenas de miles de euros en material se han perdido devorados por la montaña. Algunas expediciones ya están organizando la retirada y lo más probable es que todos tengamos que hacer lo mismo dando por terminada la temporada del K2 sin cumbres.monte k2

En el Broad no están mucho mejor. Nuevas avalanchas han costado la vida a un porteador y heridas graves a varios más. Los campos también han sido destruidos y los grupos se preparan para abandonar la zona, igualmente sin que ninguno haya podido hacer cumbre.

Disfrutamos ahora de la típica ventana de buen tiempo que suele anunciar el fin definitivo de la temporada de escaladas en el Baltoro. Lo aprovecharemos para regresar al Campo Base Avanzado y tratar de recuperar algo del material enterrado hace dos noches.

Ahora estamos inmersos en un tremendo caos y en una sensación de pesimismo y abatimiento. Pasamos las horas muertas mirando hacia arriba, hacia las cumbres del Karakórum, impotentes, embobados como si esperásemos una respuesta, una señal que nos diga qué hacer. Todo podría haberse acabado.