Estamos de camino a Islamabad. El trekking de bajada del Baltoro fue fatigoso pero llegamos a Askole sin contratiempos y desde allí tuvimos un día de todoterreno hasta Skardu.

Panorama del Karakórum

Panorama del Karakórum

La vuelta a la civilización nos devolvió a la cruda realidad de la burocracia: estaba acordado volar desde Skardu a Islamabad; pues no, autobús; que ni siquiera puede ponerse en marcha porque falta no sé qué permiso de circulación… “el plan nuestro de cada día”.

Hotel en el Campo Base del K2

Hotel en el Campo Base del K2

Por si fuera poco el viaje se hace pesado y lento porque hay muchos daños en las carreteras debido a desprendimientos y avalanchas de barro y piedras.

Amanece en el Baltoro

Amanece en el Baltoro

Ahora respiramos ese aire tristón que precede a las despedidas. He deseado suerte a los chicos del equipo para próximas campañas. Quizá el destino nos vuelva a juntar al pie de alguna montaña.

Dorchi, Toscaf y el K2

Dorchi, Toscaf y el K2

También agradezco a Dorchi su buena labor. Él y el resto de los sherpas hicieron cuanto estuvo en su mano hasta el último momento. Al igual que mis compañeros les deseé lo mejor, para ellos, para sus familias y para el castigado pueblo nepalí. Fue bueno que en un momento como éste hayamos podido darles trabajo, tanto a ellos como a la agencia nepalí con la que operamos. Eso es lo que les ayuda; de poco les sirven las limosnas y menos aún nuestra compasión. Lo que necesitan y quieren es trabajo.

balto

El jueves tomaré un avión que con escala en Doha me traerá a Madrid. Y el mismo día 6 a última hora de la tarde, ya sea en avión, tren, autobús o submarino, llegaré a Oviedo.

Recogiendo

Recogiendo

Ha sido un gustazo y un honor haber compartido esta experiencia con vosotros. Fue emocionante contar con vuestro aliento, sentir el cariño de vuestros mensajes y saber que no estaré sola ni en el lugar más remoto de La Tierra. Sois los mejores, estáis en mi corazón y cuento con vosotros para la próxima.

Nos vemos ya mismo.