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El dia 1 de septiembre llegaba a Katmandú aun con la esperanza de poder ir al Cho Oyu, de 8201m., en Tibet, pero el gobierno de China decidió que se podría ir a esa montaña pero no con mi serpa ni otro personal de Nepal, como siempre se había hecho.

Esto cambio mi decisión y la mejor oferta era ir al Manaslu, de 8163m., montaña situada en su totalidad en Nepal, muy diferente a Cho Oyu y mucho mas peligrosa en esta epoca del año. Había muchas expediciones que tomaron esa decisión y eso me dio animos para aceptar. Entre ellas estaba la de Juanito Oiarzabal que ya habia salido el 25 de agosto. De esta forma decido ir a la base de la montaña en helicóptero como la gran mayoría de las expediciones, así, el dia 4 de septiembre estaba en el CB de la montaña.

Empiezo todo el proceso de aclimatación y montaje de campamentos. Coincido en la montaña con la expedición de Juanito trabajando los mismos dias. Tambien me encuentro a Leonardo, un Uruguayo que va como yo y decidimos trabajar juntos con nuestros respectivos serpas. Para el 19 de septiembre ya tenemos nuestros campamentos montados y ya es la segunda noche en el campamento 2, a 6700m., después de esto ya estamos listos para ir a la cumbre.

Lo que yo no sabia es que iba a pasar las peores horas de toda la expedición. Empezó a nevar como a las dos de la tarde y no paró en toda la noche, cada 30 ó 40 minutos abríamos la cremallera de la tienda y aquello no mejoraba, Dawa no me decia nada pero yo sabia que estaba tan preocupado como yo, aun así esperamos. A las 5 de la mañana solo había otras dos personas en el campamento, el resto estaban todos a salvo en el campo base, yo no me atrevía a salir pero el serpa me aseguro que sería lo mejor. Las cuerdas se habían tapado con la nieve y, por supuesto, ya no habia ninguna huella, ademas no veiamos a mas de 50m. de distancia.

Para mi fueron los peores momentos de toda la expedición, podíamos desaparecer con una avalancha o en cualquier grieta levemente tapada. Recuerdo que llegué al campamento uno y me puse a llorar, casi no me creía que pudiéramos estar a salvo, las tiendas de este campamento estaban casi tapadas por algo mas de un metro de nieve, limpiamos la nuestra y nos fuimos lo mas rápido posible al CB.

Lo que no nos imaginábamos es que el tiempo iba a seguir así durante 10 días. Tampoco podíamos suponer que todo lo que habíamos dejado en la montaña, listo para irnos a cumbre, iba a desaparecer. Fue realmente duro ver que todo nuestro trabajo se había esfumado. Aun así, nuestro Ánimo seguía en alto, hicimos un mitin con las expediciones grandes y decidimos juntar nuestras fuerzas e ir todos juntos a cumbre el 3 de octubre.

El dia 1 dormíamos en el campamento dos, a 6700m, la noche para mi no fue todo lo buena que me hubiera gustado, pero mi forma fisica era buena y me sentía motivada y segura para ir a la cumbre. En la mañana del dia 2 salimos unas 40 personas hacia el campamento tres, la ruta estaba con mucha nieve y solo podíamos ir sin cuerdas hasta 7000m., desde aquí, había que fijar cuerdas, los serpas de la expedición mas grande lo ven peligroso y se dan todos la vuelta, solo queda otro grupo grande con serpas y deciden que solo fijaran las cuerdas si se les paga mas dinero, ya que es muy peligroso. De esta forma van pasando las horas y nuestras esperanzas se van esfumando. Llegamos a 7200m. y, muy a mi pesar, tomamos la decisión de darnos la vuelta. Nunca sabrá si acertada o no, cuando estas alli arriba las cosas se ven de forma muy diferente, tampoco puedo echar la culpa a nada ni a nadie, solo deciros que lo siento mucho y que espero tener una segunda oportunidad.

Una vez en el CB recogemos todo el material y hacemos el descenso a Katmandú caminando, para poder grabar las gentes y pueblos de este valle muy diferente al Khumbu, valle de los serpas. Es una zona con muy poca infraestructura, mala comida y muy poca higiene en los pocos sitios donde puedes dormir. Pero lo peor fue cuando

empezó a llover y el camino quedó cubierto de sanguijuelas, era como meter los pies en un hormiguero, para mi fue una prueba de valor, aun ahora, al recordarlo, no sØ cómo pude pasar por allí.

Junto con mi amigo Leonardo, hemos captado con nuestras cÑmaras todo lo que fue sucediendo a lo largo de toda la expedición, él, en su país, se está encargando de elaborar el documental que os hará llegar en cuanto esté preparado.

Un abrazo muy fuerte.

Rosa Fernandez