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ACONCAGUA 2014. Capítulo 3: la montaña.

El Centinela de Piedra (ackon-cahuak en lengua quechua) es, con 6960 metros de altura sobre el nivel del mar, la montaña más elevada del planeta fuera del Himalaya.

Geográficamente se encuentra en la provincia argentina de Mendoza, a 32 grados de latitud Sur, lo que la sitúa al comienzo del tercio más austral de los Andes, y a unos 150 kilómetros de la costa pacífica de Sudamérica.

Geológicamente es una montaña “joven”, pues empezó a formarse hace 250 millones de años cuando la placa tectónica de Nazca se empotró contra la placa Sudamericana. Actualmente el Aconcagua sigue elevándose a un ritmo de medio milímetro al año.

La primera ascensión al Aconcagua fue lograda por el suizo Mathias Zurbriggen en 1897. Quedó así abierta la cara norte, la vía considerada normal y que no exige, en principio, técnicas de escalada ni uso de oxígeno a los más de 5000 montañeros por temporada que la intentan. No obstante, los efectos de la altitud pueden ser severos pues el mal de altura empieza a manifestarse a partir de los 3500 metros y con más frecuencia en personas jóvenes que viven habitualmente a nivel de mar.

Pero quizá sea en los aspectos climáticos donde el Aconcagua demuestra su mal genio, con cambios muy bruscos que pueden convertir en minutos una jornada plácida en un día infernal de tormentas de nieve (el icónico “viento blanco del Aconcagua”).

Está claro: conocemos al enemigo. Es obvio: le respetamos. Comienza la cuenta atrás.