16 de Mayo de 2006

Salgo de Oviedo el martes 16 a las 8,50 de la mañana, una escala en Madrid para continuar a Chicago donde según las normas americanas tengo que pasar aduana, continuo el vuelo hasta Anchorage donde espero llegar a las 0,58 del día 17.

 26 de Mayo de 2006

El día 21 de Mayo ha sido la fecha de la última comunicación vía e-mail con Rosa, en ese momento anunciaba que si el tiempo lo permitía, pues llevaba dos días de retraso, volaría en helicóptero desde Talketna hasta el campo base del McKinley. Al no haber comunicación posterior es señal de que ahora se encuentra en actividad en la  montaña, y sin posibilidad de establecer comunicación.

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Rosa partió de Ranón el día 16 de Mayo, y, después de bastantes tropiezos, empezando por overbooking en Barajas, donde la desviaron a Nueva York, en vez de a Chicago, como tenía previsto, al fin llegó a Anchorage (Alaska), el día 18, disfrutando durante dos días de una ciudad de belleza espectacular, tranquilidad y un trato  humano de gran amabilidad, justo lo que necesitaba para recuperarse de los nervios, el cansancio y las tensiones de los días anteriores, tanto por el viaje en sí, como por los preparativos de los últimos días, con muchas complicaciones de ultima hora, que, gracias a su gran experiencia y habilidad, ha conseguido sortear para enfrentarse ya con el techo de América del Norte, que piensa alcanzar en los primeros días de Junio.

7 de Junio de 2006 «Esperó dos días para poder volar al campo base desde Talketna (Alaska), estaba al pie de la montaña el día 21 de mayo. En Anchorage había conocido a otra chica, Danna de Dinamarca, que también quiere hacer las siete cumbres y nos fuimos juntas a por el Mckinley. Es una montaña dura, tienes que prever todo lo que vas a necesitar y llevarlo encima. Cargamos unos 120 kilos por persona, y se llevan en trineo, que tú mismo arrastras. Hay que calcular para unos 20 días en la montaña, por si el tiempo no te permite subir.

Hice dos campos intermedios antes del llamado «campo médico», que está a 4200 m, punto clave de la ascensión. Desde aquí yo quería subir a la cumbre directamente, para no portear más, pero decidimos poner la tienda en el «campo alto» (En torno a 5200 metros).

El día 30, subimos a hacer un porteo y Danna no se encuentra bien , se queda unos 400 metros antes del campo alto, bajamos y vamos a la tienda de los rangers, que la dejan esa noche durmiendo con oxígeno y el 31 tiene que ser evacuada, total, que me quedo sin compañera. Ese mismo día subo para el campo alto, fue de los peores de la expedición, recuerdo que toda la gente bajaba cuando yo subía, acabó medio congelada, cuando conseguí meterme en la tienda. A medida que fue pasando la noche (las horas, pues en realidad, aquí nunca se hace de noche) el viento se calmó totalmente y por la mañana toda la gente que estaba arriba salió para la cumbre.

A mi también me parece buena idea intentarlo, aquí arriba también hay un destacamento de los rangers y dos de ellos hablan español, son de familia sudamericana y me dicen que el día va a ser especial y que no durará más de 24 horas. Total que, a la una y media de la tarde, me voy con dos americanos a la cumbre y a las siete de la tarde llego al techo de América del Norte con una gran suerte, no hace viento y tengo unas vistas muy buenas, lo que me permite disfrutar un montón del esfuerzo realizado, lo que confirma que siempre merece la pena. La bajada sin ninguna complicación, con la puesta de sol llego de nuevo al campo alto.

Al día siguiente, cargar todos los trastos y bajar hasta el campo dos, donde había dejado alguna cosa al subir; paso aquí la noche del día dos de junio, y el tres bajo hasta el base para volar en helicóptero hasta Talketna.

Han sido 11 días para llegar a la cumbre que me han parecido como un mes, pero me siento muy contenta y he disfrutado de una parte del mundo bien diferente.»

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