Con una larga etapa por delante salimos temprano de Fonsagrada para pelearnos durante bastantes kilómetros con un terreno duro y cambiante por una de las comarcas más despobladas que nos hemos encontrado hasta ahora.

El alto de Cerredo fue el obstáculo más notable de esta parte de la etapa y poco después descendíamos hasta cruzar un juvenil río Eo. De nuevo tocaba subir para encaramarnos a la sierra de Outeiro Mayor donde fuimos cresteando durante un buen trecho siempre con rumbo oeste.

A primera hora de la tarde el Camino nos dejaba a las puertas de Lugo donde disfrutamos de un bien ganado descanso paseando por sus calles y admirando sus murallas.

Aquí dejaré a las chicas de Una a Una que sigan su marcha hasta Santiago. Yo me dirijo ahora a Madrid donde el día 1 de julio comenzaré la Pilgrim Race que en 7 etapas me llevará a la capital compostelana.