Llegó el gran día. Hoy entramos en Santiago sintiendo la satisfacción inmensa del trabajo bien hecho y saboreando el premio de tantas horas de esfuerzo sobre la bici.

Saliendo temprano de Melide pasamos por Arzúa y Pedrouzo conscientes de que cada pedalada nos acercaba al fin del Camino. Fue una jornada para echar la vista atrás y ser conscientes de todo lo logrado y de la gran cantidad de recuerdos que esta aventura deja en nosotras.

Y como no, fue un día para recordar a nuestro amigo Dawa y a su familia a la que hemos pretendido ayudar económicamente con esta nueva edición de Pedaladas Solidarias.

Al mediodía las calles de Santiago nos acogían y conducían hasta nuestra emocionante entrada en la Plaza del Obradoiro donde risas, abrazos y fotos ponían el punto final a esta experiencia deportiva, solidaria y humana. Enhorabuena a todas.