SEmana de intensa faena en la noreste del Dhaula. Si el domingo había bajado en busca del relativo confort del Campo Base, el lunes salí montala arriba regresando al Campo 1. Y el martes a primera hora subí al Campo 2 donde pasé la noche a 6500 metros de altura. En la madrugada del miércoles aún progresé más alcanzando lo que de momento es cota máxima a 6800 metros.

Con buenas sensaciones retrocedí esa misma tarde hasta el Campo 1 a recuperar fuerzas y el jueves continué bajando hasta regresar al Campo Base donde al fin pude disfrutar de un día entero de descanso. El sábado, a media mañana, de nuevo en marcha aunque esta vez solo para hacer una caminata ligera hacia el norte por las faldas del Tukche Ri.

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No hay otra forma de encarar estos gigantes: tensar la cuerda y soltar hilo, tensar y soltar, tensar y soltar… jugando en el límite de la resistencia física y dejando que el cuerpo se recupere un día del enorme desgaste del día anterior. Ahora estoy a la espera de que las condiciones meteorológicas pasen de buenas a óptimas para volver a subir a la montaña, tratar de conquistar los 7000 metros largos del Campo 3 y a partir de ahí… todo es posible.

Está siendo un placer trabajar codo con codo con el incomparable Carlos Soria, que busca aquí su penúltimo “ochomil” y que es un fuera de serie en lo deportivo y en lo personal. Juntos empezamos mirar alto; muy, muy alto.