El mal tiempo nos ha tenido arrestados más de una semana en el Campo Base. Sin opción de regresar a los Campos 1 y 2, y mucho menos de avanzar hasta el ansiado Campo 3, hemos ido matando el gusanillo y las ganas de escalar con salidas de entrenamiento por el glaciar norte que al menos nos mantienen en actividad y nos permiten ganar algo de altura.

Nieva casi a diario, sobre todo por las tardes, y no queda más remedio que estar pendientes de los partes meteorológicos y confiar en que las condiciones mejoren pronto para retomar el trabajo en la arista.

En momentos así entra en juego otro tipo de entrenamiento: el psicológico. Es fundamental no dejarse vencer por la ansiedad, lo que puede llevarte a tomar decisiones precipitadas y equivocadas. Hay que estar preparados para darlo todo cuando proceda y también para no mover una pestaña cuando las circunstancias obligan. Y, a veces, tan duro se hace lo uno como lo otro.

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También hace mucho viento, sobre todo en altura, algo muy típico de esta montaña y que imposibilita radicalmente pensar en ir a los campos altos. Así que ahora confiamos en un fenómeno meteorológico que suele repetirse cada año y que propicia la gran mayoría de las cumbres en el Dhaula: justo antes de la entrada de los monzones el viento suele remitir durante unos pocos días. Ése será el momento; el semáforo verde. Esperamos que podría ocurrir en esta semana próxima y, entonces sí, empezará el jaleo gordo. Estamos listos.