Arranca definitivamente la fase final del Reto Pelayo Vida 2019. Y lo hace para mí con la responsabilidad, y también orgullo, de ser la directora deportiva de un desafío que debe llevarnos a intentar una de las cumbres más importantes de América: el Nevado Sajama, con 6500 metros de altura sobre el nivel del mar.

Tras varios meses de selección y entrenamientos, seis mujeres, todas ellas procedentes como yo del infierno del cáncer, integran esta quinta edición del Reto Pelayo Vida.

Somos afortunadas y así nos sentimos. De modo que no pretendemos dar ni lecciones ni ejemplos. Si acaso, algo de esperanza a quien pueda encontrarla en nuestra aventura.

De momento hoy volaremos a La Paz donde estaremos un par de días antes de zambullirnos en la Bolivia interior, profunda y salvaje. Desde esta plataforma iré contando nuestros progresos siempre que las posibilidades técnicas me lo permitan.

Tenemos ilusión, fuerza y talento, así que ya solo nos falta un poco de suerte y otro poco de inspiración cuando toque tomar decisiones comprometidas.

Allá vamos.