Hemos llegado al Salar de Uyuni, uno de los parajes más espectaculares del mundo. Se trata del lago salado seco más grande y elevado del planeta y lleva sin agua los últimos 12.000 años.

Tiene una superficie de 10.500 kilómetros cuadrados, curiosamente justo la misma que tiene mi Asturias natal.

Nuestra intención era cruzarlo en bicicleta a lo largo de dos etapas que nos permitirían empezar el proceso de aclimatación haciendo ejercicio en altura (estamos a 3.650 metros sobre el nivel del mar, 200 metros más que la cumbre del Mulhacén, el punto más alto de la Península Ibérica).

La idea nos parecía apasionante, aunque no se nos escapaba que ponerla en práctica y culminarla iba a ser duro; duro de verdad.

Pero lo hemos conseguido. Fueron 45 kilómetros desde Aquaquisa hasta Isla Pescado (donde pernoctamos), y otros 40 kilómetros hasta Jirira con un calor sofocante.

Ahora viajaremos hacia el norte en busca de las montañas, nuestro objetivo final.

Todo bien. La moral está a tope y los planes van cumpliéndose según lo previsto.