Hoy toca disfrutar de una muy merecida jornada de descanso en Sajama. Atrás quedan dos días cruzando en todoterreno los impresionantes paisajes del altiplano boliviano y disfrutando de maravillas naturales difícilmente comparables: paisajes volcánicos, geyseres, lagos de montaña y una flora y fauna que adaptadas a la altura y a las variaciones de temperatura extremas acaban teniendo un aspecto casi extraterrestre.

Ya tuvimos nuestro primer contacto con la alta montaña y ayer pisamos la cumbre del Acotango, a 6050 metros sobre el nivel del mar. Las estremecedoras vistas a los parques naturales de Lauca (Chile) y Sajama (Bolivia) hicieron que todos los esfuerzos mereciesen muy mucho la pena.

El comportamiento y rendimiento físico de las chicas no puede calificarse más que como formidable. No solo superaron la muy respetable cota de los 6000 metros de altura sino que también tuvieron que soportar el desgaste psicológico de pasar en pocos días de los 35 grados centígrados del Salar de Uyuni a los 20 grados bajo cero en la cresta cimera del Acotango. Lo digo bien alto: estoy muy orgullosa de todas y cada una de ellas.

Damos por concluido el proceso de entrenamiento y aclimatación y mañana mismo nos vamos al Campo Base del Nevado Sajama, nuestro objetivo final.

Será, sin duda, una cumbre difícil, pero estoy convencida de que puede ser nuestra.