No pudo ser. Nuestro segundo “seismil”, el Nevado Sajama, esgrimió todas las armas de una gran montaña para rechazarnos y expulsarnos de sus laderas.

Su gran altura, un frío extremo, fuertes vientos, gran cantidad de hielo… fueron obstáculos que terminaron por agotar las fuerzas del equipo y que nos llevaron a tomar la mejor decisión posible: retirarnos de la montaña para poder volver a casa sanas y salvas y con una gran aventura que recordar y contar a nuestra gente.

El V Reto Pelayo Vida pretendía hacer algo grande y único, pero no a cualquier precio, no si había que comprometer la seguridad de las chicas.

No estuvimos lejos de conseguirlo, pero por encima del Campo Alto, después de un esfuerzo colosal e increíblemente meritorio de todo el grupo, las cosas se pusieron muy feas y llegó el momento de ser más listas que fuertes, más sensatas que intrépidas.

Hay un eslogan que ahora está muy de moda, que se atribuyen los políticos, el movimiento feminista, asociaciones de todo tipo… pero que en mi opinión no fue inventado por ninguno de ellos sino por las montañas: NO ES NO. Después de tres décadas escuchando a los gigantes de hielo una acaba por comprender su idioma y por saber aceptar sus órdenes. Muchas veces lo hice a regañadientes, enfurecida, entre lágrimas, pero llegado el momento supremo… lo hice. Quizá por eso me falten algunas cumbres en mi currículo… o quizá por eso estoy viva para contarlo.

Tengo que decir que siento un orgullo inmenso por haber formado parte de este grupo. El comportamiento de las chicas, sus ganas de aprender, su capacidad de lucha, su fuerza de voluntad… las han puesto para mí en un pedestal. Son realmente formidables y por más que rebusque no conseguiré encontrar ni el más microscópico reproche que poder hacerles. Fue un honor, un privilegio, compartir con ellas esta experiencia.

Ahora descansaremos un poco disfrutando del Parque Natural de Sajama y mañana regresaremos a La Paz. Es hora de ir haciendo las maletas, aunque mucho me temo que no haya en el mercado ninguna capaz de almacenar tantísimos recuerdos y buenos momentos.