La tercera etapa en ruta de nuestra aventura vietnamita transcurrió por el distrito de Bac Ha y nos tuvo alrededor de cinco horas transitando por las tierras altas del norte.

Se siente la cercana presencia de China y la intensidad de los intercambios comerciales y culturales entre etnias de uno y otro lado de la frontera.

Hoy hemos acumulado unos 1200 metros de desnivel positivo rodando por pistas y senderos en un paisaje exuberante con un sinfín de subidas y bajadas, no muy agresivas pero que van dejando huella.

Vimos numerosas terrazas de cultivo y atravesamos varias aldeas que nos causaron un fuerte impacto emocional. Estas gentes viven de modo humilde y aparentemente armónico con la naturaleza que les rodea. Multitud de niños salen a nuestro encuentro cada día y sacian la curiosidad infinita que les causamos mirando nuestros maillots y, a poco que puedan, manipulando nuestras bicis y hurgando en nuestros enseres.

Seguimos disfrutando a tope y dejándonos llevar por los colores, olores, sonidos… de esta tierra extraña que nos está acogiendo con amabilidad.